INTERNET DE LAS COSAS Y SU DESARROLLO.

Se proyectan más de 20,000 millones de dispositivos (IoT – Internet of Things) conectados para el año 2020. ¿Cómo responderemos a este desafío?

Durante los últimos años hemos escuchado una y otra vez de la llegada de Internet de las Cosas, es el momento en que las máquinas y los dispositivos más comunes interactuarán con los humanos por medio de interfaces  y aplicaciones compartiendo datos y entregando servicios inteligentes. Definitivamente suena como un realidad completamente futurista, especialmente si tenemos en cuenta el estado de desarrollo de nuestra región, donde aún nos encontramos en el boom de teléfonos inteligentes y alguno que otro gadget.

Ante este escenario, ¿qué le espera realmente a Latinoamérica con Internet de las cosas?, diversas firmas proyectan entre 20.800 millones y 38.500 millones de dispositivos IoT conectados para el año 2020.
Solamente con este escenario, uno de las principales áreas que podría verse afectada son las telecomunicaciones. El avance de IoT requerirá que cada usuario y dispositivo esté identificado sin importar la tecnología de acceso. Así, se deberá poder gestionar el tráfico que crecerá de forma muy importante, proveer rutas robustas, asegurar la confidencialidad, permitir la autoconfiguración de los dispositivos y permitir la priorización selectiva del tráfico.

«El mundo está cambiando rápidamente hacia un ambiente en el que un número creciente de máquinas, como cámaras de vigilancia, redes de suministro eléctrico, automóviles, sensores hogareños e industriales, dispositivos móviles conectados a las redes 4G, entre otros, estarán conectado sin necesidad de la mediación de las personas. Esta transición afectará no sólo a las telecomunicaciones en sí, sino que a un gran número de diferentes mercados verticales, economías y esferas de la vida humana. Existe el riesgo de que una regulación excesiva, o pobremente diseñada, podría desacelerar las enormes oportunidades de crecimiento de IoT en la región. Por ello es necesario que Latinoamérica se prepare y su regulación sea uniforme.

En este contexto, existen distintas posiciones a nivel regional e incluso nacional. Algunos sectores sostienen que la intervención del Estado no es recomendable para una industria que está comenzando a desarrollarse, mientras que otras voces señalan que la regulación es importante para generar confianza pública y garantizar competencia de mercado.

“La fragmentación y complejidad del ecosistema IoT y sus muchos acercamientos tecnológicos hace que sea un desafío, sino un poco peligroso, que los reguladores sean prohibitivos en sus mandatos o favorezcan tecnologías específicas. Además, las consideraciones clave de las políticas públicas deben ser hechas para la soberanía y privacidad de la información y para la seguridad. Para apoyar el crecimiento progresivo de IoT, los gobiernos deben también considerar un enfoque impositivo balanceado en elementos cruciales del universo IoT, como módulos de acceso de red, importación de componentes y dispositivos, software y torres de comunicaciones”, señala Andy Castonguay, analista principal de Machina Research.

De acuerdo a la consultora Machina Research, se estima que Latinoamérica comenzó a desarrollar una tasa de crecimiento anual compuesto de Internet de las cosas del 26,95% a partir del año 2014 mismo que ha mantenido un crecimiento moderado en estos últimos dos años.

Por otro lado, se estima que a finales del año pasado, Latinoamérica desarrollo un mercado de líneas telefónicas móviles de aproximadamente 729 millones de usuarios, de los cuales 83 millones corresponderán a LTE banda principal en la que operan actores como Telcel, Movistar  y AT&T en México. En tanto, para 2020 esta tecnología será la de mayor crecimiento en la región con un total de 277 millones de accesos. Una red que, además, será la opción más cercana al mercado para ofrecer Internet de las Cosas.

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Por otro lado, el consumidor en la región es proclive a adoptar nuevas tecnologías; el avance de LTE y el uso masivo de redes sociales son claros ejemplo de ello.

A esto se suma el desarrollo de ciudades inteligentes en América Latina, como ejemplo es el caso de Medellín (Colombia), Buenos Aires (Argentina), Puebla (México), Guadalajara (México) y Cártago (Costa Rica). Un tipo de desarrollo que  implica servicios públicos modernos y conectados (alumbrado público, seguridad, estacionamientos, entre otros), lo cual sienta las bases para la expansión de IoT.

Una tendencia que también se ha visto beneficiada por el impulso a iniciativas de startups tecnológicas es el interés cada vez mayor de las autoridades le dán a la industria de las aplicaciones móviles. Cabe señalar que el apoyo en México a las startups está muy marcado por inversionistas privados así como por el gobierno federal quien por medio de programas e instrumentos financieros asesoran a estas potenciales empresas con apoyos y capacitación; tema que merece un artículo integral en otra publicación dentro del blog.

Los pronósticos para Latinoamérica reflejan un universo dinámico de soluciones que utilizan una mezcla de diversas tecnologías de conexión incluyendo opciones fijas, celulares, satelitales e inalámbricas de corto alcance. A pesar de las incertidumbres económicas actuales en mercados clave, nos mantenemos optimistas en la adopción a largo plazo de soluciones IoT en la región, en tanto las compañías continúan reconociendo el valor de los datos IoT en sus organizaciones.

El mercado IoT en Latinoamérica es incipiente, aunque desde los operadores móviles se vislumbra como una nueva fuente de ingresos y oportunidades. Por otro lado, los gobiernos comienzan a ver estas tecnologías como una opción para cerrar la brecha digital y ofrecer nuevas oportunidades de desarrollo en áreas como educación, salud, gobierno y transporte, entre otras.

La Creatividad solo consiste en Conectar Cosas – Steve Jobs

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